El Medio Maratón Gran Bahía Vig-Bay es una prueba de atletismo en ruta que se disputa entre Vigo, Nigrán y Baiona, con un recorrido de 21.097 metros, medida homologada por la Real Federación Española de Atletismo… pero, como casi siempre, detrás de cualquier actividad humana hay aspectos que trascienden el simple acontecimiento.

La idea inicial de esta prueba surgió como el sueño personal de un conocido empresario y corredor popular vigués que en sus entrenamientos solía hacer el recorrido por la costa; un recorrido con marcadas connotaciones turísticas, paisajísticas y sociales, en un área que concentra a más de trescientos mil habitantes que diariamente se desplazan entre los distintos núcleos urbanos.

Después de tener claro lo más importante, el circuito, había que dotar de contenido a la idea: así nacieron el nombre Vig-Bay (síntesis de Vigo y Bayona, aunque fonéticamente nos recuerde a “gran Bahía” en inglés), el eslogan “a toda costa”, nuestro logotipo alado y el Club de Corredores.

Sólo faltaba presentar el proyecto e involucrar en el mismo a los ayuntamientos implicados y a la Federación Gallega de Atletismo, amén de conseguir la indispensable ayuda financiera de los patrocinadores, co-patrocinadores y colaboradores.

La acogida de todos ellos se concretó el 27 de Febrero de 2000, día en que se dio la salida de la 1ª edición, con 613 atletas participantes. En 2019 celebraremos la vigésima edición en la que queremos celebrar estas 20 ediciones con las dos modalidades la del MEDIO MARATÓN y el gran reto de un MARATÓN agradeciendo así  a todos los corredores que se han ido sumando año tras año, hasta superar a los 5.000.  El aumento de participación lo entendemos como el premio al esfuerzo constante de la organización para aportar elementos nuevos y mejorar los ya existentes en cada uno de los aspectos evaluables de nuestra prueba.

No en vano hemos sido pioneros en materias tan dispares como actuar conforme a un procedimiento de Gestión de calidad bajo la norma ISO 9001:2000, en utilizar el sistema “Champion Chip” de control de tiempos o en proporcionar asistencia de recuperación muscular a los atletas ; y todo ello sin olvidar el especial celo con que siempre planteamos el funcionamiento de los servicios directamente relacionados con los corredores: guardarropía, avituallamiento, transporte, vestuarios, seguridad vial, servicios médicos, etc.

La experiencia acumulada nos permite aplicar procedimientos organizativos que garantizan el bienestar y la comodidad de los participantes, cubriendo sus necesidades previamente planificadas y ejecutando la prueba siempre bajo un funcionamiento preestablecido.

Pero de nada valdría todo este esfuerzo organizativo sin el componente más importante para un evento de esta índole: la confianza y la entrega de los atletas que han contribuido con su impulso a que “la Vig-Bay” se haya ganado, merecidamente, un nombre propio en el calendario de pruebas atléticas de nuestro país.